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...POR ESO BUSCO A LOS POETAS


LA VIDA DUELE MENOS SI BUSCAS A LOS POETAS  

Lejana vibración de sosiego

en mi alma despierta

el sentido capital de mi existencia.

En la noche durmiente

 impone su bienvenida la luna saliente.

El verde estacional del panorama

trueca su buen matiz en fina esperanza.

Arrimado al balcón de un edificio,

cuyas paredes los años han vuelto ruinosas,

mis ojos buscan con vehemencia

algo de luz en la oscura lontananza  mediterránea.

Mientras, sufro el cansancio

que roba vigor a mis brazos luchadores.

Me pregunto, entonces¡Cómo duele la vida!.

Y sobre todo en las madrugadas obreras,

cuando el trabajo dobla ya el lomo vertebrado en ayunas.

¡Cuánto pesan las perlas del sudor incontenible

en la nobles frentes que pugnan por el alimento cotidiano! 

La vida es dura, señores. Y más para un nostálgico

e inocente inmigrante, que busca su destino

en un mundo donde prima la explotación,

el incomprensible consumo y la cuantía. 

La vida es dura. Y yo, para calmarla,

busco en mi mente a los estéticos cantores

del amor y la pasión y otras virtudes humanas:

a Bécquer, vate de rimas voladoras,

a Vallejo genio de pupila metafísica,

a Neruda hurón telúrico… 

Sacudo de golpe la orfandad de mi espíritu

caído en la rutina.

Repito musicalmente versos

de estos generales de voces libres.

Y, pronto, me imagino que vuelo 

hacia la olímpica Nave donde viajan

 mis alados amigos, los poetas.

Y, me pierdo con ellos por el universo. 

 

Barcelona, 7 agosto 2007